Espacio de Psicología y Mediación Familiar

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Breadcrumbing, la historia de Reina

Publicado el 19/09/2022

Cuando el viernes leí el artículo sobre el fenómeno llamado breadcrumbing, me acordé de algunas de las personas, que actualmente estoy atendiendo en la consulta debido a que están en una relación de este tipo.

Ese mismo día, comenzó la terapia una paciente, Reina es el nombre ficticio, que lleva 3 años «enganchada» y que pide ayuda para «liberarse» de la persona que más le está haciendo sufrir. Lo ha intentado en otra ocasión por ella misma, lo bloqueó en las redes sociales, olvidó su número de teléfono, rehizo su vida amorosa con otra persona, hizo un gran esfuerzo, hasta que un día se lo cruzó por la calle y todo volvió a empezar.

En este tipo de relaciones, la persona va y viene sin razones concretas, nunca llega a irse del todo, pero tampoco se queda. Huye del compromiso. Permanece sin implicarse por completo en dicha relación. Espera que su pareja acepte estas condiciones, pero cuando no es así y se produce el enganche emocional, lo que se consigue es sufrimiento.

La pareja, aunque vive el dolor, continua con la esperanza de que la relación algún día podrá consolidarse. Pero que realmente consigue es aumentar y prolongar la frustración, el enganche y el dolor.

El primer paso para restaurar el bienstar psicológico, es aceptar y reconocer que está sufriendo en este tipo de relación. Reina manifiesta que ha dejado de «justificar su conducta y autoengañarse».

Reina ha pedido ayuda para acabar con este tipo de relación basada en la incertidumbre. Se siente con más energía para poder superarlo porque se siente acompañada. Se ha dado cuenta de lo que ha dejado por seguir a esta persona y quiere recuperar a sus amistades, su familia, sus momentos de ocio, su tiempo para ella misma.

Se ha dado cuenta del miedo que siente al «quedarse sin pareja» aunque cuando reflexiona, siente que en realidad nunca la ha acompañado, ni han realizado los planes que querían hacer juntos. Reina habla de sus emociones y de sus proyectos futuros en los que ya no incluye a la persona que fue su pareja durante 3 años.

Mejorar la relación con los adolescentes mediante terapia familiar

Publicado el 15/11/2021

El comportamiento de Rafa en la familia provoca conflictos diariamente, principalmente peleas con la hermana que repercuten en la relación familiar. La madre interviene en las discusiones de Rafa y su hermana cuando empieza a generar violencia. Esto suele terminar en enfrentamiento entre la madre, el padre y Rafa. En ocasiones, el padre ha golpeado a Rafa intentando parar la discusión entre su hija y su hijo.  El padre reacciona con impotencia generada al no poder controlar la conducta de su hijo. Tras varias sesiones de terapia familiar el padre y la madre han reflexionado sobre su actuación y cómo la manera de resolver el problema influye en el comportamiento de sus hijos. El padre después de cada sesión agradece la ayuda que le está proporcionando la terapia familiar porque ve los cambios en la relación con sus hijos.

El motivo de consulta principal de la familia de Rafa tiene que ver con los insultos hacia la madre. Cuando Rafa llega del IES y su madre le pregunta si tiene que estudiar, Rafa no contesta y se refugia en la habitación. Si su madre entra detrás de él, entonces comienza la batalla. Rafa contesta “déjeme en paz”, “eres una pesada», … incluso insultos más graves. En ocasiones ha llegado a sacar a su madre de la habitación mediante empujones. Según Rafa, solo quiere que le dejen solo, no quiere contar lo que le pasa a su madre.

Los factores que empeoran el comportamiento de Rafa son los problemas de sueño que hace que se levante todas las noches a comer entre las 2 y las 4 de la madrugada. Entre las pautas que Rafa tiene que seguir, lo primero será recuperar un hábito de alimentación adecuado, puesto que no desayuna por la mañana, ni almuerza, y come poco durante el día.

Hemos acordado una serie de medidas para modificar el comportamiento de Rafa a través de un CONTRATO CONDUCTUAL. Se trata de una herramienta para mejorar la conducta de los adolescentes, mediante el compromiso de toda la familia, con el objetivo de conseguir los cambios deseados. Al principio suele crea resistencia,  pero si se es constante a la hora de aplicar las consecuencias del incumplimiento del contrato, se consiguen los resultados esperados. Este programa de reforzamiento de conductas deseadas sirve para instaurar nuevos comportamientos, y también consigue la disminución o extinción de las conductas inapropiadas evitando castigos innecesarios.