UNA AYUDA ADECUADA PARA LAS CRISIS FAMILIARES

Publicado el 15 abril, 2014

“La mediación es una magnífica vía para hacer posible la transformación de los obstáculos en oportunidades”.

La ayuda a la familia requiere flexibilidad para adecuarse a la particularidad de cada caso, de cada familia.  En la búsqueda de soluciones a las crisis familiares la mediación es el recurso adecuado para frenar la dinámica conflictiva y los costes personales y sociales que conlleva.logo face Ana-2

La mediación defiende una cultura de la paz y de la reconciliación en la superación de las crisis familiares, especialmente cuando las partes en conflicto deben seguir manteniendo una relación personal en el futuro. La mediación ofrece recursos alternativos a la resolución contenciosa de las controversias familiares. El auténtico valor de la mediación no está en motivos instrumentales, como el de proporcionar un menor coste económico, más rapidez, y liberar de una carga de trabajo a la Administración de Justicia. El verdadero valor está en que los conflictos en mediación se resuelven, dando lugar a una sociedad más pacífica.

La mediación facilita la comunicación entre las personas en conflicto y desarrolla actitudes de respeto por el otro, porque ayuda a reconocer y valorar los sentimientos e intereses propios y los de las personas implicadas. Fomenta las actitudes cooperativas, mejora la capacidad de diálogo, y potencia las habilidades sociales.

El mediador prepara el camino para que las personas confíen en la capacidad que ellas mismas tienen para afrontar las situaciones conflictivas, y devuelve el protagonismo a las partes, pues son ellas las que deben alcanzar los acuerdos en ejercicio de su responsabilidad.

Las personas en mediación aprenden a reconocer y gestionar sus emociones, en un ambiente de igualdad, en el que encuentran una solución pactada que les motiva a cumplir sus acuerdos más fácilmente y a mantenerlos en el tiempo. El conflicto no se resuelve con la victoria de una parte sobre la otra. Cuando la mediación concluye en un acuerdo consensuado, los participantes no se sienten ni vencedores ni vencidos, por lo tanto no genera resentimiento, lo que facilita la continuidad de las relaciones personales.