EL SUEÑO NO ES NEGOCIABLE

Publicado el 17 noviembre, 2019

La falta de sueño se ha relacionado con las agresiones, el acoso y los problemas de conducta en niños de diferentes edades. Los hábitos saludables de sueño se adquieren, es una cuestión fundamental para la educación y el desarrollo saludable de los estudiantes. Desde el punto de vista de la prevención es importante recalcar que el sueño insuficiente durante la niñez predice el consumo precoz de drogas y alcohol en la adolescencia, incluso si se controlan los otros factores de alto riesgo, como la ansiedad, el déficit de atención y el historial de consumo de drogas por parte de los padres.

La privación crónica del sueño en la adolescencia es especialmente preocupante ya que es la edad más vulnerable para el desarrollo de trastornos mentales crónicos como la depresión, ansiedad, esquizofrenia y tendencias suicidad. En consecuencia, un déficit en el descanso por la reducción de las horas de sueño o un sueño de mala calidad, deja huella de inestabilidad emocional, marca la diferencia entre un estado mental estable y uno inestable.

Uno de los factores que promueven el éxito intelectual en niños es dormir lo suficiente: horarios en armonía con los ritmos biológicos innatos de los cerebros jóvenes, aún en fase de maduración. Los niños que descansan mejor desarrollan un CI superior. Es así pues que el incremento del tiempo del sueño reduce los problemas conductuales y psicológicos, como el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

Los síntomas de los niños con TDAH son los mismos que el diagnóstico de deficiencia de sueño: incapacidad para mantener la atención, aprendizaje deficiente, conducta difícil e inestabilidad emocional. Hay una gran cantidad de niños que no duermen lo suficiente y sufren trastorno del sueño inadvertido a los que se les diagnostica erróneamente un TDAH, se estima en más del 50%. Actualmente los jóvenes y adultos ignoran los peligros inmediatos y el impacto sobre la salud de la falta de sueño.

Desde Espacio de Psicología y Mediación Familiar hemos desarrollado un sencillo módulo educativo que pueda implementarse en las escuelas que ayude a conocer y explorar los beneficios saludables del sueño.

Soñar como una terapia nocturna que mejora la calidad de vida.

Los 2 desencadenantes más comunes del insomnio crónico, definido como duración constante de la dificultad para dormir, semana tras semana, más de tres noches a la semana durante más de 3 meses, son de tipo psicológico: las preocupaciones emocionales o inquietud y la angustia emocional o ansiedad.

Las pastillas para dormir, sedan el cerebro superior o corteza, no son ya recomendadas por la Asociación Médica Americana como un tratamiento de primera elección para casos de insomnio. Se han desarrollado terapias no farmacológicas que resultan más eficaces a la hora de restaurar el sueño natural de los pacientes, pues se dirigen a cada uno de los componente fisiológicos del insomnio, las regiones de cerebro relacionadas con la emoción, la memoria y la vigilia. La terapia conductual-cognitiva es altamente recomendable como tratamiento de primera elección.

La terapia conductual-cognitiva (TCC-I) se basa en los principios básicos de higiene del sueño complementados con medidas individualizadas para cada paciente en función de sus problemas y su estilo de vida. Trabajando con un terapeuta durante varias semanas, se aprende un conjunto de técnicas personalizadas para acabar con los malos hábitos de sueño y abordar la ansiedad que impide dormir.

El paciente puede recuperar la confianza psicológica de poder autogenerar un sueño saludable, rápido y estable noche tras noche. Al restablecer la confianza de un paciente en este aspecto, el tiempo en la cama aumenta gradualmente. La TCC-I ayuda de forma consistente a conciliar más rápidamente el sueño por la noche, a dormir más tiempo y a obtener una calidad de sueño superior, disminuyendo de forma significativa la cantidad de tiempo que pasan despiertos por la noche. Lo más importante es que los beneficios de la TCC-I persisten a largo plazo, incluso después de que los pacientes dejen de trabajar con el terapeuta del sueño. Si tienes insomnio o crees tenerlo, haz uso de este recurso antes de acudir a las pastillas para dormir.

Fuente: Por qué dormimos. La nueva ciencia del sueño. Matthew Walker. 2018. Ed. Capitán Swing Libros